El cierre definitivo de la empresa láctea Chilolac fue confirmado este viernes, poniendo fin a décadas de operación en la comuna y abriendo un nuevo flanco de preocupación social y económica en el norte de Chiloé.

La decisión, conocida a través de los propios trabajadores, marca el colapso de una compañía que arrastraba una prolongada inestabilidad financiera.

El término de las operaciones deja en riesgo a cerca de 130 trabajadores, en un escenario local caracterizado por la falta de inversión privada y la escasez de alternativas laborales. Desde el ámbito comunal se reconoce que la capacidad de absorción del mercado laboral es limitada, lo que complica cualquier proceso de reinserción en el corto plazo.

En los próximos días la empresa deberá aclarar si existe alguna opción de continuidad parcial o transitoria, o si se avanzará directamente en el proceso de desvinculación y pago de finiquitos.

El impacto del cierre también alcanza a los productores lecheros de Ancud, quienes mantenían una relación comercial deteriorada con la empresa debido a reiterados atrasos en los pagos.

En años anteriores, esta situación derivó en protestas y denuncias públicas.La falta de una demanda estable, sumada al aumento de los costos de producción y distribución, había vuelto inviable el vínculo comercial para muchas familias proveedoras.

Hasta ahora, no hay información oficial sobre el pago de las deudas pendientes, lo que incrementa la incertidumbre en el sector productivo local.