Ancud volvió a convertirse en epicentro de la historia al dar continuidad a las actividades conmemorativas por los 200 años de la Anexión de Chiloé a la República de Chile, con una programación que navegó entre la memoria, la cultura y la tradición insular.

Uno de los hitos de la jornada fue la develación de la estatua de Antonio de Quintanilla en la Plaza Centenario, ceremonia que reunió a autoridades locales, representantes del mundo académico y descendientes de Quintanilla y de Ramón Freire, figuras clave de un proceso que marcó el rumbo del Archipiélago.

El alcalde de Ancud, Andrés Ojeda, subrayó que la historia de Chiloé se forjó sin rupturas administrativas, destacando el valor de un territorio con identidad propia, construido desde el trabajo, la cultura y un pasado profundamente singular.

Desde una mirada histórica, el presidente de la Sociedad Chilena de Hispanistas, Patricio Fuenzalida, explicó que la estatua nació de una iniciativa impulsada por Ángelo Güíñez junto al escultor argentino Jorge Rodolfo Marsch, basada en fuentes documentales y retratos de época. “Quintanilla y Freire representan las dos caras de un momento bisagra: la caída de un imperio y el nacimiento de una nación”, sostuvo.

La conmemoración cerró con el Festival Náutico del Bicentenario, organizado por el Club Náutico Goleta Ancud, que llenó la bahía de velas y memoria. La jornada incluyó un espectáculo artístico solidario y una campaña de recaudación en apoyo a las regiones del Biobío y Ñuble, uniendo historia y presente en un mismo puerto.

📷 Ilustre Municipalidad de Ancud – Facebook