A tres años de la muerte de César Benjamín Talma Oyarzo (de 17 años en aquel entonces), la justicia volvió a poner bajo la lupa el funcionamiento del sistema de urgencias de salud en la capital regional. El Juzgado de Garantía de Puerto Montt decretó medidas cautelares contra dos imputados -un médico y una enfermera- investigados por cuasidelito de homicidio, en una causa marcada por la presunta falta de atención oportuna en el Hospital de Puerto Montt.

Las medidas impuestas contemplan arraigo nacional, firma mensual y la prohibición de acercarse o comunicarse con los padres de la víctima. Según consignó el diario El Llanquihue, el joven había acudido inicialmente al SAR de Alerce, donde un examen de sangre reveló una caída crítica de plaquetas, lo que motivó su traslado con máxima urgencia al hospital base.

César Talma llegó en ambulancia, consciente y con indicación expresa de prioridad. Sin embargo, lo que debía ser una respuesta inmediata derivó en una prolongada espera. La atención médica se concretó recién 12 horas después, cuando el daño ya era irreversible. El joven sufrió un derrame cerebral producto de la falta de tratamiento oportuno y posteriormente falleció en el Hospital de Valdivia.

El Ministerio Público imputa a la enfermera N.T.C.P. por no haber controlado de forma permanente los signos vitales del paciente, derivarlo a la sala de espera pese a su condición crítica y no informar la situación al jefe de turno. Al médico J.A.C.R., en tanto, se le atribuye no haber supervisado los criterios de priorización ni asegurado la continuidad de la atención médica en horario inhábil.

El caso vuelve a tensionar el debate público sobre las responsabilidades profesionales y las falencias estructurales del sistema de salud.