Los resultados de la Prueba de Acceso a la Educación Superior volvieron a poner a Chiloé en el centro del mapa educativo nacional. En una escala que va de los 100 a los 1.000 puntos, el Archipiélago registró desempeños que rozan la excelencia y que reflejan años de preparación silenciosa en aulas públicas y centros de aprendizaje locales.

Desde la Dirección Provincial de Educación se confirmó que cuatro estudiantes del territorio fueron reconocidos con la Distinción a las Trayectorias Educativas, distinción que solo alcanzaron 18 jóvenes en toda la región. Tres de ellos pertenecen a la comuna de Castro. En el Liceo Galvarino Riveros, Eduardo Barría, Giovanni Márquez y Jorge Olate alcanzaron el puntaje máximo de 1.000 puntos en la prueba de Matemática, consolidando al establecimiento como uno de los focos de alto rendimiento del archipiélago. Dos de estos estudiantes, además, recibieron la distinción en la categoría de pueblos originarios.

A este grupo se suma un estudiante del Colegio Cahuala, en la comuna de Castro, quien obtuvo 964 puntos en la prueba de Historia, mientras que desde el Centro Educacional San Andrés se registró otro puntaje máximo de 1.000 puntos en la misma asignatura.

El fenómeno se repitió en otras comunas. En Ancud, Esperanza Contreras, estudiante del Colegio San Sebastián, logró 1.000 puntos en Matemática, mientras que en Quellón, Matías Jofré, formado en el Centro de Aprendizaje Quellón Educa, alcanzó también el máximo puntaje. Historias distintas, pero un mismo telón de fondo: jóvenes chilotes que abrieron, con mérito propio, las puertas de la educación superior.