La escasez hídrica vuelve a golpear con fuerza a la provincia de Chiloé, empujando a comunidades rurales a depender del suministro de agua mediante camiones aljibe, en un escenario marcado por la disminución y agotamiento de fuentes que alimentan los sistemas de Agua Potable Rural.

En pleno periodo estival, el Gobierno activó un plan de emergencia para asegurar el acceso al recurso en las zonas más afectadas del Archipiélago. Ocho de las diez comunas solicitaron formalmente este apoyo, reflejo de una sequía que ya no es amenaza, sino realidad cotidiana para cientos de familias.

El delegado presidencial de Chiloé, Marcelo Malagueño, explicó que el primer proceso de licitación fue declarado desierto por incumplimientos administrativos. Posteriormente, mediante una licitación privada, Ancud y Quinchao lograron adjudicarse el servicio, iniciando así la distribución de agua en sus sectores rurales.

Para las seis comunas restantes, el abastecimiento avanza por la vía del trato directo, mecanismo que actualmente se encuentra en evaluación a través del Portal de Compras Públicas.

Los contratos tendrán una vigencia inicial de 90 días, hasta marzo, amparados en el decreto de escasez hídrica vigente, con opción de extenderse si la sequía persiste. El monitoreo está a cargo del Ministerio de Obras Públicas y la Dirección General de Aguas, con un objetivo claro: evitar que la falta de agua siga secando la vida rural del Archipiélago.

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