Desde Osaka, Japón, el Presidente Gabriel Boric se refirió por primera vez a las filtraciones del caso ProCultura, luego de que se divulgara una conversación telefónica entre él y Josefina Huneeus, exesposa de Alberto Larraín, fundador de la entidad investigada. Aunque Boric no figura como imputado ni testigo, su nombre apareció en una interceptación telefónica autorizada por el fiscal Patricio Cooper.

La polémica surge en el marco del llamado “Caso Convenios”, que investiga presuntas transferencias irregulares de fondos públicos a fundaciones como ProCultura y Democracia Viva. El fiscal Cooper había solicitado interceptar directamente el teléfono del Mandatario, por sospechas de financiamiento irregular de su campaña, solicitud que fue rechazada por la justicia.

“Estoy absolutamente tranquilo respecto a mi conducta. Siempre he actuado con ética y dentro de la ley”, afirmó Boric. Añadió que su deber es “dejar que las instituciones funcionen, sin presiones ni acusaciones de persecución”.

En paralelo, la Corte de Apelaciones de Antofagasta exigió a la jueza Sissi Bertoglio justificar la autorización de la interceptación al teléfono de Huneeus, quien no está formalizada. La defensa calificó el hecho como “espionaje” y presentó un recurso de amparo.