Las redes sociales volvieron a agitarse en Chiloé tras la difusión de la historia de Gabriel, una persona que se identifica como ella y él, y que declara sentir una profunda conexión con los zorros, particularmente con el zorro de Darwin (Lycalopex fulvipes).

El caso, poco habitual para muchos, rápidamente se viralizó y abrió un intenso intercambio de opiniones en plataformas digitales.

El fenómeno ha puesto sobre la mesa el concepto de los llamados “therians”, personas que afirman identificarse, en distintos niveles, con un animal.

Para algunos usuarios se trata de una tendencia propia de internet; para otros, de una expresión identitaria que busca ser comprendida y respetada.

Más allá de las posturas, la conversación ha girado en torno a los límites de la identidad, la diversidad y el impacto de las redes sociales en la construcción de nuevas formas de expresión.

La imagen que acompaña esta publicación corresponde a un experimento creativo realizado con inteligencia artificial, cuyo objetivo es generar diálogo.

No representa una postura ni busca ridiculizar a nadie. Y sí, el cariño por el zorrito de Darwin sigue intacto, aunque no llevemos su pelaje.