Más de 67 mil hectáreas de plantaciones forestales mantienen abierta una discusión latente en la región de Los Lagos, donde el avance del pino y el eucaliptus convive con comunidades, infraestructura crítica y un escenario cada vez más marcado por los incendios forestales en el sur del país.

Aunque se trata de un territorio con predominio histórico de bosque nativo, la región aún registra 67.890 hectáreas de plantaciones productivas, concentradas principalmente en las provincias de Osorno y Llanquihue. Una cifra que, tras las recientes emergencias por fuego, vuelve a poner bajo la lupa las medidas de prevención y mitigación asociadas a esta actividad.

Desde la Corporación Nacional Forestal señalaron que las exigencias para reducir riesgos están incorporadas en los planes de manejo, los que deben presentarse al momento de la cosecha. Asimismo, explicaron que las plantaciones más antiguas se van adecuando a la normativa vigente cada vez que se ejecutan faenas forestales.

Osorno lidera la superficie plantada con más de 45 mil hectáreas, seguida por Llanquihue, mientras Chiloé y Palena registran una presencia significativamente menor. En paralelo, el vínculo entre municipios y empresas forestales muestra un mapa disparejo: algunas comunas reportan avances en coordinación y prevención, mientras otras advierten escaso diálogo, riesgos de incendios, afectación al suministro eléctrico y presión sobre los recursos hídricos.

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