Saber qué hacer durante los primeros minutos de una emergencia puede marcar una diferencia decisiva. Activar oportunamente el sistema de emergencias, iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar y utilizar correctamente un desfibrilador externo automático (DEA) son acciones que pueden contribuir a mejorar las posibilidades de sobrevida de una persona que enfrenta un paro cardiorrespiratorio.

Con este objetivo, el Servicio de Salud Chiloé, a través del Subdepartamento de Capacitación y Formación de la Subdirección de Gestión y Desarrollo de las Personas, desarrolló un curso de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) Básica y manejo de DEA, dirigido a funcionarias y funcionarios de la institución.

La capacitación, de carácter presencial y con una duración de 20 horas pedagógicas, reunió a casi una veintena de personas, pertenecientes a distintos estamentos del Servicio de Salud Chiloé.

Durante la jornada, los participantes no solo incorporaron conocimientos teóricos, sino que también tuvieron la oportunidad de llevarlos a la práctica, entrenando las maniobras de RCP y enfrentándose a situaciones simuladas que permiten adquirir mayor seguridad para responder ante una emergencia.

El jefe de SAMU Chiloé y relator de la capacitación, Sebastián Schmölz, destacó que la actuación temprana constituye un componente fundamental de la atención frente a un paro cardiorrespiratorio: “Manejar esta técnica de reanimación cardiopulmonar básica nos permite a nosotros, los interventores que hacemos soporte vital avanzado, mejorar las probabilidades de sobrevida. Sin esta parte fundamental de la reanimación, todo lo que hagamos después, una vez pasado un tiempo mayor, prácticamente será insuficiente para poder restablecer la salud de las personas”.

Uno de los principales aprendizajes de la capacitación es comprender que la respuesta frente a un paro cardiorrespiratorio no comienza cuando llega el equipo de emergencia, sino desde el momento en que alguien presencia el evento y decide actuar.

Por ello, el curso abordó la cadena de supervivencia del adulto y pediátrica, el reconocimiento de un paro cardiorrespiratorio, la activación del sistema de emergencias, la realización de una RCP de calidad y el uso del DEA.

También se revisaron contenidos relacionados con la obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño (OVACE), consideraciones pediátricas y la importancia del trabajo coordinado entre quienes participan en una emergencia.

En términos simples, frente a una persona que no responde y no respira normalmente, cada minuto cuenta. Reconocer la emergencia, pedir ayuda, iniciar rápidamente la RCP y utilizar un DEA cuando esté disponible son acciones que forman parte de una respuesta organizada y oportuna.

La capacitación fue especialmente valorada por quienes participaron, tanto por la calidad del material entregado como por la posibilidad de practicar directamente las técnicas aprendidas.

Los funcionarios y funcionarias destacaron además la experiencia y conocimientos del relator, valorando especialmente contar con un espacio para ensayar las maniobras, resolver dudas y adquirir mayor confianza para actuar frente a una eventual emergencia.

La formación incluyó evaluación práctica, con una escala de calificación de 1 a 7 y una exigencia de asistencia del 100% para su aprobación, fortaleciendo las competencias de funcionarias y funcionarios contribuyendo no solo a su desarrollo profesional, sino también a contar con personas mejor preparadas para responder ante situaciones críticas.