Felipe Mancilla, joven arrestado como presunto involucrado en el ataque a balazos que dejó con muerte cerebral al sargento segundo de Carabineros Javier Figueroa en Puerto Varas, aseguró no tener relación con el hecho y afirmó ser inocente de las acusaciones.

El imputado fue detenido en medio de diligencias policiales vinculadas al disparo que impactó en la cabeza al funcionario mientras participaba en un procedimiento en las cercanías del Estadio Ewaldo Klein.

Tras su captura, y en declaraciones a medios como Mega y Radio ADN, Mancilla sostuvo que fue reducido por efectivos policiales dentro de su domicilio sin recibir una explicación previa sobre las razones del operativo. Según relató, los funcionarios lo obligaron a tenderse en el suelo, lo esposaron y posteriormente registraron la vivienda.

El joven también denunció que durante el procedimiento su familia habría sido objeto de un trato violento. De acuerdo a su versión, su padre (recientemente operado del corazón) fue intimidado por los policías, mientras que su pareja habría sido empujada en medio del operativo.

Pese a sus declaraciones, las indagatorias siguen en curso para determinar responsabilidades en el ataque que mantiene al carabinero en estado crítico y que ha motivado un amplio despliegue policial en la zona.