El sorpresivo cierre de la Escuela Arturo Alessandri dejó a cerca de 70 estudiantes sin matrícula y a unos 30 trabajadores enfrentando un escenario de incertidumbre laboral en la ciudad de Osorno. La mayoría de los alumnos pertenece al Programa de Integración Escolar (PIE).

La situación se desencadenó luego de que los sostenedores comunicaran de forma informal el cese de las actividades del establecimiento durante la noche del lunes, alrededor de las 21.00 horas. A pesar de ello, los funcionarios continúan asistiendo al recinto ubicado en calle Amador Barrientos para evitar eventuales acusaciones por abandono de funciones.

A nivel local, la representación del colegio recae en una funcionaria conocida por la comunidad como “tía Carmen”, quien no cuenta con facultades para responder a las demandas de los trabajadores, entre ellas la entrega de cartas de despido y la regularización de cotizaciones previsionales impagas que se arrastran desde el año 2020.

La crisis también revela serios problemas financieros. Profesores habrían asumido gastos básicos como el pago de cuentas de electricidad tras reiterados cortes de suministro, mientras que el Centro de Padres incluso habría facilitado recursos para cubrir el transporte escolar durante marzo de 2025.

Ante este escenario, organismos como la Dirección del Trabajo, la Superintendencia de Educación, la Agencia de la Calidad de la Educación y el Colegio de Profesores de Chile comenzaron a reunir antecedentes para evaluar acciones administrativas, civiles y laborales contra la administración del establecimiento.