Filas diarias e interminables se han convertido en la postal diaria del acceso sur de Castro. Los trabajos de conservación en la Ruta 5 Sur, entre Nercón y el puente de Llicaldad, transformaron la principal vía de Chiloé en un embudo que acumula bocinazos, retrasos y un creciente malestar ciudadano.

Las faenas corresponden al proyecto de conservación Castro-Tara, ejecutado por la empresa Asfalcura y financiado por el Ministerio de Obras Públicas, con una inversión cercana a los 12 mil millones de pesos. Las intervenciones consideran fresado, reparación de calzadas y la aplicación de una nueva carpeta asfáltica, con cortes de hasta tres kilómetros que se irán desplazando según el avance de los trabajos, los que se extenderían por cerca de 25 días.

Sin embargo, el impacto ha golpeado con fuerza a vecinos y emprendedores. “Ya no se puede viajar con tranquilidad”, señaló Guillermo Matus, vecino del sector y propietario de la Destilería Archipiélago, advirtiendo que demoras de hasta una hora y media han provocado la caída de visitantes. “La gente no viene y la que llega lo hace molesta. Esto nos está afectando a todos”, afirmó.

A esta crítica se sumó Natalia Tapia, emprendedora gastronómica de la zona sur de la isla, propietaria del restorán Mañío Bistro, quien aseguró que los trabajos comenzaron sin información previa a la comunidad. “Nos pilló de sorpresa el corte y el colapso. En plena temporada estamos recibiendo solo dos o tres mesas al día”, señaló, cuestionando la falta de coordinación y los horarios de ejecución. “Entendemos que la carretera es necesaria, pero así se espanta al turista y se perjudica a quienes vivimos del turismo”, agregó.

Desde Vialidad, el jefe provincial Gastón Werner explicó que los trabajos comenzaron con el fresado del asfalto entre Los Aromos y Llicaldad, contemplando cortes aproximados de tres kilómetros, los que irán variando según el avance de las obras, que se extenderían por unos 25 días, siempre que las condiciones climáticas lo permitan.

Mientras las máquinas avanzan, el progreso parece transitar a contraflujo del verano chilote, dejando a la economía local atrapada en el taco.