La pobreza por ingresos volvió a ceder terreno en Chile. Así lo indica la más reciente Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen 2024), un instrumento que esta vez afinó su lupa y elevó el estándar de medición para leer con mayor precisión la realidad social del país. El resultado: una tendencia descendente que se mantiene y consolida.

El nuevo cálculo no es un simple ajuste técnico. Se trata de la tercera actualización metodológica desde que existe la encuesta y la primera tras 13 años utilizando el mismo mecanismo. El cambio, según explicó el Gobierno, busca que el diagnóstico deje de mirar el país por el espejo retrovisor y se alinee con las transformaciones económicas y sociales que han reconfigurado a Chile en la última década.

Con esta metodología renovada, diseñada a partir de las recomendaciones de una comisión asesora presidencial, la Casen fija la tasa de pobreza en 17,3% para 2024. La cifra representa una caída de 3,2 puntos porcentuales respecto a 2022, una baja que refuerza la señal de alivio en el indicador, aunque sin borrar los desafíos estructurales que siguen bajo la superficie.

Así, el termómetro social marca una mejora, pero el mapa de la desigualdad aún exige atención. La estadística baja; la tarea, no se acaba.

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