En tiempos donde el reloj laboral avanza sin pausas y el estrés se instala en cada escritorio, una empresa mexicana decidió romper el molde y apostar por una fórmula poco convencional. Así llegó Miauricio, un gato naranja que pasó de deambular por las calles a convertirse en el flamante Gerente de Apoyo Emocional de la compañía.

El felino fue rescatado y adoptado por los trabajadores, quienes primero lo acogieron como mascota y luego lo integraron formalmente al equipo. La historia tomó un giro inesperado cuando Miauricio recibió credencial, uniforme y un contrato simbólico sellado con la huella de su pata, documento que detalla beneficios tan particulares como horarios flexibles, múltiples siestas diarias y un fondo de ahorro en croquetas.

La singular contratación fue difundida en redes sociales y rápidamente cruzó fronteras. Videos compartidos en TikTok muestran al “Ingeniero” cumpliendo sus labores: vigilar accesos con mirada indulgente, emitir ronroneos terapéuticos y apropiarse de papeles importantes sin previo aviso.

Entre bromas y aplausos, miles de usuarios destacaron el gesto de la empresa, valorando una iniciativa que humaniza (o más bien feliniza) el ambiente laboral. Más allá del humor, Miauricio se ha convertido en un recordatorio viviente de que, a veces, la pausa más simple puede ser el mejor antídoto contra la rutina