En medio del silencio húmedo de los bosques chilotes, una imagen rompió la rutina de la naturaleza conocida. El Parque Tepuhueico difundió registros de una pudú hembra con tres orejas, una singularidad que no tardó en despertar asombro y preguntas. La pequeña cierva, bautizada como “Orejotas”, se ha transformado en un enigma vivo entre la vegetación nativa.

Las imágenes que dieron la vuelta en redes sociales fueron captadas por Sergio Barría Miranda, aficionado a la fotografía de naturaleza y habitual observador de la fauna chilena. Su lente, acostumbrado a registrar lo cotidiano del bosque, esta vez se detuvo en una rareza que parece desafiar las reglas conocidas.

Sobre el origen de esta condición, las certezas escasean. “Se habla de una posible malformación, pero también de que pudo haber sufrido un ataque cuando era pequeña, quizás de perros o zorros”, explicó Barría, dejando abiertas varias hipótesis sobre el pasado del animal.

El tiempo también parece haber dejado huellas en “Orejotas”. Según relató el fotógrafo, en algunos registros es posible notar la ausencia de piezas dentales, lo que sugiere que se trataría de una hembra de edad avanzada. Así, entre cicatrices visibles y rasgos únicos, la pudú se mueve como un testimonio silencioso de supervivencia, recordando que la naturaleza siempre guarda historias que aún no sabemos descifrar.

📷 @sergio_barria_miranda – Instagram