A solo días de las elecciones, el último debate presidencial de Anatel encendió la recta final de la carrera a La Moneda. Ocho candidatos se enfrentaron en casi cuatro horas de cruces, gestos y frases que marcaron un antes y un después en la contienda.

Evelyn Matthei se llevó uno de los momentos más comentados al lanzar un directo golpe a José Antonio Kast por el uso de un vidrio antibalas en un acto reciente. “No me escondí nunca detrás de un vidrio”, replicó con firmeza. Además, defendió su propuesta del “pie cero” para la vivienda y, aunque volvió a tensar el ambiente con su frase sobre “encarcelar o enterrar” a delincuentes, dejó claro que no teme a la polémica.

José Antonio Kast, en tanto, apostó por la seguridad como bandera, calificando al actual gobierno de “fracasado” y acusando a Jeannette Jara de representar la continuidad. Sin embargo, el republicano evitó profundizar en temas valóricos y eludió responder por el blindaje. “Las medidas de seguridad no se comentan, se ejercen”, se limitó a decir.

Jeanette Jara buscó proyectar experiencia y moderación. Recordó su rol en la reforma previsional y marcó distancia de La Moneda al asegurar que ella “sí habría saludado a Milei”. Pese a su intento de equilibrio, se vio presionada al defender al PC frente a las críticas por seguridad.

Johannes Kaiser golpeó de entrada al PC y defendió una agenda de “mano dura”, pero su postura sobre el aborto lo dejó en terreno resbaladizo.

Franco Parisi, fiel a su estilo, prometió acabar con el terrorismo en ocho meses y nuevos retiros previsionales, aunque su discurso de outsider ya no sorprende.

Entre los independientes, Harold Mayne-Nicholls pidió más humanidad, Marco Enríquez-Ominami agitó el debate con ironías, y Eduardo Artés volvió a enfrentar a la prensa defendiendo su crítica a las AFP.