A más de dos semanas del escape de 42 mil salmones coho desde un centro de cultivo en el Canal San Antonio, comuna de Calbuco, la empresa Granja Marina Tornagaleones sólo ha logrado recuperar el 6,3% de los ejemplares, es decir, unos 2.685 peces. La cifra está por debajo del mínimo legal de 10% exigido por la Ley 21.532, que otorga un plazo de 30 días para cumplir con la recaptura y evitar sanciones.

El incidente, ocurrido el pasado 3 de octubre, fue atribuido por la compañía a una rotura intencional en la malla de dos balsas jaula, de un total de 26, que albergaban más de un millón de ejemplares en fase de engorda. Pese a que las fallas estructurales fueron subsanadas, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura mantiene fiscalizaciones presenciales y documentales para verificar los avances.

Organizaciones ambientales advirtieron graves riesgos ecológicos por la liberación de especies exóticas. La abogada de Greenpeace, Roxana Núñez, afirmó que los salmones escapados pueden alterar el ecosistema marino mediante la depredación de fauna nativa, competencia por alimento, transmisión de enfermedades y posibles efectos sobre la salud humana por el uso de antibióticos.

Desde Oceana su director de Campañas de Contaminación, Cristóbal Correa, lamentó la recurrencia de estos hechos pese al endurecimiento de la normativa, asegurando que “existe evidencia científica sobre el impacto ambiental que genera cada fuga”.

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