Los cardenales ya reunidos en Roma para el cónclave del 7 de mayo, tras la muerte del papa Francisco, representan diversas corrientes: liberales, moderados, conservadores, así como estadounidenses e italianos. Aunque el 80% de los 134 electores fueron nombrados por Francisco, muchos insisten en que no se busca un sucesor idéntico, sino un nuevo líder. Las congregaciones previas al cónclave, donde debaten y se conocen, serán clave en la elección.

En cuanto a los posibles candidatos destacan varios perfiles. El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, es visto como una opción diplomática, aunque con escasa experiencia pastoral. Desde EE. UU., los 14 cardenales no forman un bloque cohesionado. Timothy Dolan, mediático y crítico de Trump, ha sido mencionado incluso por el expresidente, mientras que otros apoyan a Robert Francis Prevost, cercano a Francisco.

Los moderados podrían inclinarse por Mario Grech, Jean-Claude Hollerich o Cristóbal López Romero, defensor del diálogo interreligioso. En el bloque conservador, dividido entre ultras como Robert Sarah y figuras más aceptables como Wilhelm Eijk o Péter Erdö, se debaten temas doctrinales y de identidad eclesial.

Entre los más afines a Francisco se encuentran Luis Antonio Tagle, conocido como el “Francisco filipino”, y Matteo Zuppi, con experiencia en mediación de conflictos. Los 55 electores italianos, divididos entre varias corrientes, buscan un papa italiano tras tres pontífices extranjeros. Sus principales apuestas: Zuppi, Parolin y Pierbattista Pizzaballa.