En las últimas horas, salió a luz pública el caso de una niña boliviana de 8 años fue víctima de trata de personas con fines de esclavitud doméstica en Rengo, Chile. Su abuela la entregó a una pareja que migró ilegalmente al país, recibiendo 350 mil pesos chilenos.

Ya en Chile, la menor fue obligada a realizar labores domésticas desde las 04.00 de la madrugada en un campamento a orillas del Río Claro.

No estaba inscrita en ningún sistema educativo ni poseía documentos válidos, por lo que era invisible ante las autoridades. La situación se hizo conocida gracias a vecinos que notaron signos de maltrato y abandono.

Una pobladora actuó tras ver que la niña pedía comida y tenía marcas de golpes. La Fiscalía de Rengo formalizó cargos contra los responsables, incluida la abuela.

El fiscal Osvaldo Yáñez señaló que de no haber intervenido los vecinos, nadie habría notado su desaparición, ya que no existía oficialmente en ningún país. El caso ha generado gran conmoción y está en plena investigación.