Lo que comenzó hace más de un año como un espacio para reunir a vecinos y vecinas en torno al cultivo de la tierra, hoy continúa consolidándose como una experiencia comunitaria donde el patrimonio agrícola de Chiloé se aprende haciendo. La Huerta del Encuentro, impulsada por Fundación El Toldo, ya reúne esta temporada a 22 participantes de distintas edades, y sectores de Ancud, quienes comparten conocimientos, recuperan técnicas tradicionales de cultivo y fortalecen los vínculos con el territorio.

En este contexto, el programa recibió la visita de una delegación de 40 estudiantes de 1° a 4° medio del Colegio Verbo Divino de Santiago, quienes durante tres jornadas se integraron al trabajo que desarrollan vecinos y vecinas huerteras, colaborando en diversas labores agrícolas y de restauración ambiental.

La experiencia comenzó con la recolección de guano de caballo y algas, dos insumos fundamentales para la elaboración de fertilizantes naturales utilizados en la huerta, además del trabajo de preparación de la tierra y la instalación de un punto limpio. Durante el segundo día, los estudiantes recorrieron un bosquete de especies nativas ubicado en el futuro Parque de Fundación El Toldo, donde participaron en un sendero de reconocimiento de flora local y colaboraron en la limpieza del espacio. Finalmente, la tercera jornada estuvo dedicada a fertilizar el terreno, preparar la base para un nuevo invernadero y construir un sombreadero que formará parte de un vivero comunitario.

Actualmente, la Huerta del Encuentro busca rescatar formas tradicionales de cultivo propias de Chiloé, promoviendo una agricultura libre de agroquímicos y basada en conocimientos transmitidos entre generaciones.

Tomás del Valle, estudiante de segundo medio, coordinador del proyecto Plantemos Juntos, valoró el trabajo compartido durante las jornadas.

Asimismo, el Padre José Joaquín Rodríguez, del real padre de la congregación del Verbo Divino encargado de la misión medioambiental del Colegio Verbo Divino, expresó que el objetivo es fortalecer el vínculo con las comunidades.

En la misma línea, el coordinador de la misión medioambiental Juan Sebastián Wit destacó el valor educativo del intercambio con la comunidad chilota.

Más allá del trabajo realizado, la visita permitió generar un intercambio de saberes entre generaciones y territorios, demostrando que el patrimonio agrícola se mantiene vivo cuando las personas se reúnen para compartir conocimientos, cultivar la tierra y construir comunidad.

Desde Fundación El Toldo destacan que la Huerta del Encuentro seguirá creciendo como un espacio abierto para vecinos y vecinas de Ancud, donde la agricultura tradicional, el cuidado del medio ambiente y la colaboración comunitaria se convierten en herramientas para fortalecer la identidad y el patrimonio vivo de Chiloé.

Además, de ser un espacio que promueven nuevas iniciativas de encuentro para la comunidad como este vivero comunitario que se desarrolla gracias a un trabajo colaborativo entre Fundación El Toldo, la Municipalidad de Ancud —a través de la oficina DITUFOP—, CONAF, Rotary International Club y el Vivero Butalcura, con el propósito de fortalecer la producción de especies vegetales y promover la educación ambiental en la comunidad.