El recrudecimiento de la violencia escolar en Chile, marcado por hechos recientes como el caso de Calama, suma un nuevo episodio en Castro que cuestiona el rol del sistema judicial. Una estudiante de enseñanza media fue apuñalada por dos menores en la capital chilota, situación que derivó en una campaña en redes sociales impulsada por su madre bajo el mensaje “mi hija fue apuñalada y la justicia no hace nada”.

Yudy Vera, madre de la víctima quien cursa primer año medio, aseguró que el proceso ha estado marcado por promesas incumplidas y escasos avances. “No es un caso menor, a mi hija la apuñalaron”, afirmó, junto con explicar que priorizó el estado de salud físico y emocional de la adolescente antes de hacer pública la situación. Actualmente, la joven no ha podido volver a clases, lo que, según su madre, refleja la magnitud del daño: “la única que está encerrada es mi hija”.

El ataque ocurrió en las cercanías del establecimiento y, de acuerdo con los antecedentes, no sería un hecho aislado. “Estas niñas persiguen a otras para agredirlas”, sostuvo Vera, quien además aseguró contar con registros de situaciones similares. La condición de menores de edad de las agresoras ha dificultado el avance judicial, reforzando la percepción de impunidad.

Pese a que el colegio activó protocolos y brindó apoyo, la familia acusa abandono institucional. “Todo lo que he conseguido ha sido por mis propios medios”, señaló, agregando que incluso debió contratar un abogado. El caso instala nuevamente el debate sobre la responsabilidad penal adolescente y la capacidad del Estado para responder ante hechos de extrema violencia en contextos escolares.

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