Con una serie de actos oficiales marcados por la memoria y la proyección institucional, el archipiélago de Chiloé conmemoró los 200 años de su anexión a la República de Chile, una fecha que volvió a iluminar el rol estratégico y cultural del territorio en la historia nacional. Pese a las modificaciones del programa por la emergencia de incendios forestales en el sur del país, la jornada se desplegó como una señal de continuidad del Estado en la zona austral.

La ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Carolina Arredondo, encabezó la presencia de autoridades nacionales, regionales y provinciales que participaron en las actividades desarrolladas en la comuna de Castro, reforzando el carácter institucional de la conmemoración.

El templo San Francisco de Ancud fue el punto de partida, donde el obispo Juan María Agurto presidió una ceremonia religiosa que invitó a leer el bicentenario como una historia compartida, no solo de Chiloé, sino de toda la macrozona austral, desde Aysén hasta Magallanes y la Antártica.

Las actividades continuaron en la Plaza de Armas, con la entrega de la condecoración Bicentenario a los 10 alcaldes del archipiélago, además de reconocimientos a Carabineros, la PDI y las Fuerzas Armadas. En el mismo acto se presentó el sello postal Bicentenario de Chiloé, una emisión de 40 mil ejemplares que llevará la identidad chilota a todo el país, como una estampa que viaja desde el sur profundo al resto de Chile.