El inédito episodio de altas temperaturas que golpeó a Chiloé dejó huellas visibles en el asfalto y obligó a una respuesta contrarreloj de los municipios. En Castro, el calor no solo se sintió en el ambiente: levantó pavimentos, deformó calzadas y convirtió arterias clave en frentes de emergencia.

El punto más crítico se registró en avenida Galvarino Riveros, a la altura del supermercado O’Higgins, donde la carpeta asfáltica cedió y forzó una intervención inmediata durante la jornada dominical. Gracias a trabajos de mitigación exprés, el tránsito logró habilitarse de manera transitoria. Un escenario similar se repitió en calle Diego Portales, frente a la plazuela Martín Ruiz de Gamboa, que también volvió a operar ese mismo día.

Con el paso de las horas, los equipos municipales extendieron las labores hacia Galvarino Riveros Norte y Villa Insular, priorizando la conectividad y la seguridad vial. Desde el municipio explicaron que el objetivo fue restablecer las vías más transitadas en el menor tiempo posible, mientras continúan las faenas de estabilización y reposición definitiva del pavimento.

La situación no fue exclusiva de la capital provincial. En Dalcahue, las altas temperaturas también alteraron la carpeta asfáltica, obligando a cierres parciales y activando un recorrido técnico para detectar daños. Algunos tramos ya están en reparación, mientras otros requerirán rehacerse por completo.

Las autoridades advirtieron que los trabajos continuarán y llamaron a la precaución. El calor, esta vez, no solo marcó récords: puso a prueba la resistencia de las calles y la capacidad de reacción ante una emergencia poco habitual en Archipiélago.

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