Un grupo de 45 chilenos fue deportado desde Estados Unidos y aterrizó en el Aeropuerto Arturo Merino Benítez pasada la medianoche. Sus familiares y cercanos llegaron al lugar para recibirlos, algunos con gestos de alivio, otros con testimonios cargados de indignación.

“Me trasladaron a cuatro cárceles en tres meses”, contó Ángel Espinoza a Meganoticias, relatando que al momento de su detención trabajaba legalmente en una granja en Arkansas. “Tenía permiso laboral, pero me trataron como ilegal”, añadió. Espinoza fue enfático al denunciar discriminación racial durante su reclusión: “Si tienes tu piel cafecita o hablas español, te llevan. Cazaban latinos por su color”.

Otro de los retornados, Natanael, pasó cuatro años trabajando en construcción en EE.UU. y terminó detenido durante cuatro meses en un centro migratorio en Alabama. Según relató, las redadas no distinguían estatus migratorio: “Estaban agarrando a todos por igual, tuvieran o no papeles”.

Ambos testimonios coinciden en criticar duramente las políticas migratorias aplicadas durante la administración de Donald Trump, acusándolas de persecución racial sistemática.